Ayer realizamos una nueva jornada de trabajo en la Sierra Subbética, concretamente en el entorno de Priego de Córdoba y Cabra, donde analizamos el estado de las cárcavas en diversas fincas tras los importantes episodios de lluvia de la última semana.
Durante la visita pudimos comprobar algo muy evidente:
la cubierta vegetal ha actuado como un elemento protector esencial, reduciendo la escorrentía y amortiguando el impacto de las precipitaciones intensas. Su presencia ha sido clave para evitar el incremento de la erosión y la evolución de las cárcavas.
Sin embargo, la erosión sigue siendo un problema especialmente relevante, y es necesario continuar trabajando para avanzar hacia soluciones efectivas y sostenibles.
Seguimos recorriendo el territorio para comprender mejor estos procesos y contribuir a una gestión del suelo más resiliente.
